Materiales y resistencia al calor
Los guantes de nitrilo con exterior de algodón o kevlar son la opción más popular: soportan contacto breve con superficies de hasta 250-300 °C y permiten un tacto sorprendente, ideal para mover piezas grandes o sacar un asador entero del fuego.
Los de cuero, más clásicos, protegen bien de las chispas y son perfectos para manipular carbón, pero son menos flexibles y no aguantan el contacto prolongado con metal caliente. Los de silicona, baratos, sirven para cocina de interior y tareas ligeras, no para mover brasas.
Qué tener en cuenta al elegir
El puño largo es clave: protege la muñeca y el antebrazo, la zona que más se acerca a la parrilla al agarrar piezas grandes. Prueba el tacto antes de comprar: si no puedes coger una botella o unas pinzas con precisión, no sirven para asar.
La transpirabilidad importa en sesiones largas, y el lavado también: los de nitrilo lavable a mano duran mucho más si los secas bien y no los doblas al guardarlos.
Cuándo no usar guantes de barbacoa
Ningún guante resistente al calor es ignífugo: soportan contacto breve, no sumergirse en agua ni aguantar llama directa. No los uses para sacar comida de un líquido hirviendo ni para tocar las brasas y sostenerlas: para eso están las tenazas.
Sustituye cualquier guante con cortes o costuras abiertas: un agujero invisible es un punto de quemadura garantizado.
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