Limpieza en caliente de la parrilla
Con la parrilla aún caliente (pero sin llamas), cepilla las rejillas con un cepillo de cerdas de acero: los restos se desprenden en segundos. Termina pasando media cebolla o un trapo engrasado para dar un baño antiadherente.
Este gesto de 2 minutos tras cada asado evita que la grasa se carbonice y arruine el sabor de la próxima comida.
Cenizas, grasa y mantenimiento general
Las cenizas se retiran en frío, nunca en caliente: guárdalas en un recipiente metálico hasta que estén completamente apagadas, porque pueden mantener brasas vivas durante horas.
Limpia la bandeja de grasa y el interior con agua caliente y jabón desengrasante, aclara y seca bien: la humedad es la principal causa de óxido.
Frecuencia y cuidados estacionales
Después de cada uso: cepillado en caliente. Cada 4-6 asados: limpieza a fondo de bandejas y quemadores. Al final de temporada: desmonta lo desmontable, limpia, seca y guarda bajo funda en un lugar seco.
En barbacoas de gas, revisa además los orificios de los quemadores con un cepillo fino y comprueba que no haya obstrucciones antes de la primera barbacoa del año.
Rutina de limpieza en 5 pasos
La parrilla debe estar templada: suficiente para soltar la grasa, no para quemarte.
Cepillo de acero en seco, en el sentido de la rejilla, hasta que queden limpias.
Agua caliente, jabón desengrasante y una esponja; aclara con abundante agua.
Recógelas con una pala y guárdalas en un cubo metálico hasta que se apaguen.
Secado completo con trapo y funda puesta: la humedad es la enemiga número uno.
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