Qué protege (y qué no)
La funda frena los tres enemigos de la barbacoa: la lluvia (oxidación y herrumbre), los rayos UV (decoloración y degradación de plásticos y pintura) y la suciedad (polvo, hojas, excrementos de pájaros e insectos). No sustituye al mantenimiento: antes de cubrir, deja que la barbacoa se enfríe y sécala.
Cubrir en caliente o mojada crea condensación y acelera la oxidación. La funda protege, pero la parrilla debe guardarse limpia y seca para que la protección funcione.
Cómo medir tu barbacoa
Mide el contorno (perímetro) y la altura total con la tapa cerrada y, si tiene, los salientes laterales. La mayoría de fabricantes dan las medidas de la funda en contorno por alto: elige una que quede holgada (5-10 cm de margen) para que entre sin forzar y el cordón de ajuste haga el resto.
Antes de comprar, anota también el tipo de barbacoa: las fundas de gas tienen huecos para las bombonas y las de kamado, forma de campana.
Materiales: qué buscar
El poliéster con respaldo de PVC o recubrimiento impermeable es el estándar: ligero, resistente al agua y barato. El poliéster acolchado añade protección contra golpes y granizo. Busca costuras soldadas o termoselladas (no solo cosidas), que son las que aguantan años sin que entre agua.
La base debe ser transpirable o tener ventilaciones para evitar la condensación interior, y los cordones o correas de ajuste evitan que el viento la arranque. Las fundas de calidad duran 3-5 temporadas; las más baratas, una o dos.
Elegir y usar la funda en 5 pasos
Perímetro en la parte más ancha y altura con tapa cerrada.
5-10 cm de holgura para que entre sin forzar la tapa.
Poliéster con PVC y costuras termoselladas; acolchado si hay riesgo de golpes.
Funda transpirable o con respiraderos para evitar condensación.
Deja enfriar, seca la superficie y ajusta el cordón cada vez.