Materiales: qué protege de verdad
El algodón grueso y la lona son los materiales clásicos: transpirables, resistentes a las chispas y con una buena barrera contra la grasa. El denim, muy de moda entre parrilleros, ofrece resistencia similar y un aspecto informal.
Los delantales técnicos con tratamiento ignífugo o materiales como el kevlar ofrecen más protección, pero son más caros y menos transpirables. Lo importante: evita los sintéticos baratos, que pueden fundirse con el calor de la parrilla.
Qué mirar al elegir tu delantal
Los bolsillos son la mitad del valor: dos bolsillos amplios delanteros para pinzas, termómetro y guantes, y deja uno pequeño para el móvil. El largo debe cubrir desde el pecho hasta media pierna, y la correa de cuello ajustable marca la diferencia en comodidad.
Si asas a menudo, un delantal de cuello de herrero (sin correa al cuello, se cruza por detrás) reparte mejor el peso en sesiones largas.
Cuidados para que dure
Lava el delantal con normalidad pero sin suavizante: deja residuos que reducen la resistencia al calor y la capacidad de absorber salpicaduras. Sécalo al aire y trata las manchas de grasa antes del lavado con un desengrasante suave.
Un delantal de lona bien cuidado dura años; el desgaste visible, como costuras abiertas o tejido deshilachado, es señal de que toca renovarlo, porque su función protectora se reduce.
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