Con hoja: vapor y dulzor
Deja las hojas puestas, retira los pelos, remoja las mazorcas 30 minutos en agua y ásalas en calor indirecto a 180 °C durante 20-25 minutos, girando un par de veces. La hoja actúa como vaporera: el maíz sale dulce, tierno y sin marcas.
Para que además se dore, retira la hoja los últimos 3-5 minutos o termínalo un momento sobre el calor directo.
Sin hoja: dorado directo
Deshoja, pinta con aceite y ásalo en calor directo medio (180-200 °C) 8-12 minutos, girando cada 2-3 minutos hasta que los granos se doren con manchas tostadas. Es la forma más sabrosa: el calor carameliza los azúcares y aporta ese punto ahumado que no se consigue en casa.
Si el maíz es muy seco (fuera de temporada), pásalo 2 minutos en agua hirviendo antes de asarlo: recuperará jugosidad.
En papel de aluminio y condimentos
Envuelve cada mazorca con mantequilla, sal y hierbas en papel de aluminio y ásala en indirecto 15-20 minutos: queda al vapor con el sabor de la mantequilla. En la parrilla puedes hacer 6-8 mazorcas a la vez sin ocupar sitio de la carne.
Para condimentar: mantequilla con ajo y perejil, mayonesa con queso rallado y chile (estilo elote), o un toque de lima y cilantro. La sal en escamas justo al servir resalta el dulzor.
Maíz a la brasa perfecto en 5 pasos
Retira hojas y pelos; enjuaga y seca bien las mazorcas.
Aceite neutro o mantequilla fundida para que el dorado sea uniforme.
Calor medio directo (180-200 °C), parrilla engrasada para que no se pegue.
8-12 minutos con giros cada 2-3 minutos hasta dorar por todos los lados.
Mantequilla, sal en escamas y tus especias mientras está caliente.